¿Basta lo que hacemos para preparar el futuro?

por | Mar 25, 2022 | Leadership Voices

Perspectivas de destacados intelectuales de cuatro regiones


“En 2022, 274 millones de personas necesitarán protección y asistencia humanitaria. Esta cifra representa un aumento significativo frente a los 235 millones de personas necesitadas hace un año, ya en sí la cifra más elevada en varios decenios”.

El panorama mundial es bastante sombrío, con la pandemia, los conflictos prolongados, las consecuencias de la crisis climática, las desigualdades y la polarización cada vez mayores, la intensificación de la violencia de género y el grave deterioro de la salud mental. Además, la crisis en Ucrania ha añadido un componente de incertidumbre, complejidad y desgarrador sufrimiento humano con repercusiones generales.


¿Qué cambios cabe contemplar hoy para nuestras futuras intervenciones humanitarias sean sostenibles y tengan incidencia?


La Academia Solferino de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (Federación Internacional) y el presidente de esta, el señor Francesco Rocca, invitaron a cuatro intelectuales de diferentes regiones geográficas a una reflexión y un debate sobre el futuro del mundo humanitario, en el que participaron altos dirigentes de 83 Sociedades Nacionales. Difundimos aquí algunas de las ideas examinadas con mira a un diálogo sobre las cuestiones planteadas por los oradores.



En su alocución de apertura, el señor Francesco Rocca hizo hincapié en la necesidad trascender un sistema reactivo para adoptar mecanismos centrados en la anticipación, la preparación, la adaptabilidad y la acción temprana. La red de la Federación Internacional debería generar más oportunidades y espacios para soluciones audaces y realmente innovadoras, pero también con profundo arraigo local.

Subrayó, asimismo, que la contextualización local de la asistencia constituía el futuro del mundo humanitarismo. Deberíamos descolonizar la asistencia y cuestionar la manera en que el imperialismo humanitario de las organizaciones internacionales afecta a nuestro Movimiento.

¿Cómo hacerlo? ¿Cómo anticipar mejor los acontecimientos, adaptarnos más rápido y promover nuevas modalidades de trabajo? ¿Cómo estimular la incorporación de conocimientos y la innovación, aceptar el fracaso e integrar la transformación como una práctica permanente?

Al mirar hacia el futuro y reconocer las necesidades humanitarias en los países árabes, la señora Maha Barjas, secretaria general de la Media Luna Roja de Kuwait, destacó la necesidad de constante innovación en nuestros servicios humanitarios a fin de preservar la pertinencia y eficiencia de nuestra labor. Destacó que nuestros servicios deberían adaptarse con rapidez a necesidades y entornos que están en constante evolución.

También subrayó la necesidad de buscar constantemente formas nuevas e innovadoras de financiación y de forjar asociaciones para mejorar nuestra capacidad de anticiparnos a diferentes situaciones posibles. Debiéramos velar por que nadie caiga en el olvido y formular intervenciones inclusivas, especialmente para las personas más vulnerables.

La señora Fatou Wurie, activista que promueve la justicia social en Sierra Leona, se refirió a la necesidad de examinar la tensión entre los siete principios fundamentales y los derechos humanos. Consideró esencial sentar las bases de una comprensión de la acción humanitaria basada en la equidad y garantizar que las personas afectadas reciban un trato equitativo.

Recordó que la intervención humanitaria debería poner a las comunidades locales a la vanguardia de la adopción de decisiones, así como de la formulación y la ejecución de programas. Ello requiere que las organizaciones humanitarias, incluida la red de la Federación Internacional, compartan el poder.

Debiéramos comenzar a utilizar marcos feministas y antirracistas para mantener conversaciones inclusivas y actuar con responsabilidad ante las poblaciones afectadas. La señora Wurie destacó que todo esto comienza con preguntas sobre los desequilibrios sistémicos de poder, tanto debido a la raza como a la situación económica, el género, la identidad de género, y la condición jurídica de los migrantes, entre otros aspectos.

El profesor Zhang Qiang, de la Academia Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja en China, trató de la necesidad de mejorar los cauces utilizados para la vadear la complejidad, la interconectividad y la incertidumbre en el contexto de nuestra preparación para el futuro.

Considera que tendríamos que mejorar mucho en la construcción de una organización que incorpore conocimientos; que cabría mejorar las evaluaciones de impacto social y crear, además, una cultura propicia a la innovación social que integre los enfoques digitales. Se debería tener en cuenta el riesgo climático en todos los análisis e intervenciones de los agentes que promueven la labor humanitarias.

La cooperación internacional y transnacional podría brindar nuevas oportunidades para crear capacidades y aprovechar nuestros conocimientos. El profesor Zhang señaló asimismo que el replanteamiento del nexo entre humanitarismo y desarrollo podría generar nuevas perspectivas para abordar los desafíos y responsabilidades mundiales de los diferentes agentes.



La necesidad de priorizar y fortalecer la confianza en nuestra organización aquí y ahora quedó patente como un denominador común en el debate. En un mundo sujeto a la fácil propagación de la desinformación es imprescindible la reflexión orientada a superar esas interferencias. De cara al futuro, es necesario asociar mejor a las personas en conversaciones y acciones significativas.

He aquí algunas ideas prácticas derivadas de la reflexión sobre las intervenciones durante la reunión.

Poder compartido: determinación de los dirigentes para crear intencionalmente espacios donde los miembros del personal y los voluntarios puedan tomar iniciativas y decisiones, actúen y rindan cuentas; inversión en la capacidad conjunta para impulsar y suscitar profundo interés en el cambio. Compartir los conocimientos y perspectivas con generosidad.

Cultura de aprendizaje: crear un entorno propicio que celebre la alegría de aprender, compartir ideas y destrezas, pero también permita la reconciliación con los fracasos y aliente la consta búsqueda de nuevas modalidades de trabajo.

Participación con un propósito definido: ampliar la comunicación y el intercambio de información con miras a una estrategia de interacción con diversas partes interesadas, estableciendo diálogos encaminados a superar la polarización y a generar confianza en nuestras sociedades.

Innovación: configurar un entorno en el cual los prototipos sean una metodología de innovación y animar a los distintos grupos a que pongan a prueba nuevas ideas y las desarrollen a medida que avanzan. Velar por que sea un proceso permanente.

Hipótesis de trabajo: antes de tomar una decisión estratégica importante, establecer la práctica de formular hipótesis de trabajo en torno a diversas cuestiones para velar por que la decisión refleje las distintas posibilidades y riesgos futuros y sea lo suficientemente flexible como para adaptarse a las diferentes versiones del futuro.

Llamamiento a la equidad: garantizar que las comunidades impulsen las acciones humanitarias teniendo en cuenta la compleja naturaleza de las dimensiones personales, políticas y sociales que se combinan en nuestras vidas y configuran nuestras experiencias. Poner intencionalmente plataformas a disposición de las personas más vulnerables, para que realmente puedan dirigir, formular y tomar decisiones.

Explorar la complejidad: cuestionar críticamente la linealidad, la planificabilidad y el control. Invertir en aprender a actuar e impulsar los esfuerzos en contextos de incertidumbre; desentrañar cuán interrelacionados están los problemas clave que pretendemos abordar y lo que eso significa para nuestra organización.

Lo invitamos a compartir con nosotros lo que, a su juicio, debería suceder hoy para que la red de la Federación Internacional sea pertinente y tenga incidencia en el futuro.

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